
Me siento como en cámara lenta, como si el tiempo se hubiera detenido para mí y viera a los demás a una velocidad distinta a la mía. Me decubro exigiéndome ir al ritmo de los demás, pero no puedo. Lo he hecho durante mucho tiempo, correr, correr...siguiendo un ritmo que a veces no era el mío y creía que yo estaba mal, que debía apurarme para alcanzar no sé que cosa. Hoy aprendo que mi organismo bajó su velocidad y está bien, es lo que necesitaba.


5 comentarios:
Darte el tiempo que tu necesitas, vivir a tu ritmo y hace que la vida se vea y se aprecie mejor.
No hay prisa, ¿o sí?
Que bueno que de nuevo escuches a tu cuerpo. Quizá también haya mucho que aprender de un ritmo lento. Cada instante se vuelve un poco más largo, tu sonrisa dura más, tus palabras también, tienes más tiempo para pensar y digerir lo que piensas.
Tu post me hace recordar a las tortugas de "Buscando a Nemo". La viste?
"Yo nunca tuve anhelos
de motorización,
es más, nunca pedí a mis padres
un vehículo,
hasta la bicicleta me aburría,
me limité a mis pies,
a mi sentido del cansancio.
Nunca he viajado rápido,
pero he viajado,
mis huesos cambian de dolor _
cada cien metros
y nadie sabe como yo qué es un kilómetro.
(Fabio Morábito)
Para todo hay un tiempo y también un ritmo, y ahora descubres que toca que sea más lento y así está bien. Con tus comentarios yo también he aprendido a escuchar a mi cuerpo.
A veces mi ritmo no es igual al de otros, pero contigo nunca siento un ritmo diferente, nuestros encentros amorosos siempre son aritmicos te quiero
Publicar un comentario