
A petición de ustedes amigos bloggeros, les platico que el otro día me encontré a la señora que se le cayó su casa y que de milagro no murió y que aunque no quería aceptar o más bien no sabía cómo aceptar mi ayuda, le pude ayudar con su mudanza. Mudanza de lo poco que le quedó...y le seguí aprendiendo: le aprendí su sonrisa, su sencillez, su agradecimiento y sobre todo; sus ganas de vivir.


3 comentarios:
Vaya que hay algo que aprender de alguien que después de un momento tan difícil es capaz de sonreir, agradecer y conservar sus ganas de vivir.
Gracias a tu valor para salir del anonimato cotidiano yo tambien aprendo de ella (Y DE TI!!).
"Escribir es también bendecir una vida que no fue bendecida" dice Clarice Lispector, la escritora lituano-brasileña.
Detenerte a mirar a ese otro sin nombre, es también, creo, bendecirlo. Y curiosamente, mágicamente, ser bendecido por tu mirada que bendice.
Qué gran lección la de esa señora, teniendo esa actitud ante la vida a pesar de lo que le sucedió. También aprendo de tu generosidad y disposición para ayudar, qué afortunada la señora de que te cruzaras en su camino. Muchas gracias por compartir el desenlace...
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