jueves, 31 de enero de 2008

CONFESIÓN


Me acabo de dar cuenta que hay muchas cosas que me dan pena y me da más pena confesarlas, pero lo voy a hacer no sé bien para qué: Me da pena empezar mis clases de natación y verme ridícula, torpe y gorda. Me da pena hablarle con frecuencia a mis amigos porque creo que los voy a molestar y a hartar. Me da pena manejar con prisa y no dejar pasar a la viejita, me da pena pedir, me da pena ser la primera en llegar a una fiesta, de hecho si puedo me escondo un rato para que no me vean y luego entro. Me da pena confesarme infantil y berrinchuda y egoísta a veces.

7 comentarios:

Hummingbird dijo...

Te acompaño en todas esas penas. Me parece que hablar de ellas abiertamente es una forma de enfrentarlas con valentía, y de cierto modo aceptarlas.

No te imaginas cuánto me ayuda saber que los demás, que tú, tienes penas. Muchas veces, tengo la impresión de ser la única en el mundo a la que le dan pena ciertas cosas, y eso me hace sentir tan diferente, tan fuera de lugar. Y saber que gente a la que admiro también tiene penas, y también sufre, y también le preocupan muchas cosas, me hace sentir más humana, y más acompañada.

GRACIAS POR TU CONFESION!! Me ha traído un poco de paz.

Hummingbird dijo...

Y quiero acompañarte en tu valiente confesión:
Me da pena verme gorda.
Me da pena no tener temas de conversación.
Me da pena vestirme de forma "inadecuada"
Me da pena hablar frente a mucha gente
Me da pena mi ignorancia en muchos temas
Me da pena mi tiimidez
Me da pena importunar la gente, invadirla, atosigarla.
Me da pena ser empalagosa con mis amigos
Me da pena que me de pena.

Ingrid dijo...

¡Me dan pena tantas cosas!
Me da pena entregar trabajos mal redactados.
Me da pena mirar a los ojos a los hombres (cuando casi no los conozco).
Me da pena hablar en público porque me pongo roja... pero lo hago como tu lo haces al escribir este post...

Allegra dijo...

También me uno a las confesiones:
Me da pena hablar en público, especialmente en grupos grandes ya que me pongo roja y me tiemblan las manos.
También me da pena llegar temprano a las fiestas.
Me da pena que se note mi timidez.
Me da pena que a veces me trabo al hablar.
Me da pena que puedo tropezarme o caerme con facilidad.
También me da pena que se me acaben los temas de conversación.
También me da pena verme gorda.
Me da pena parecerle aburrida a personas conocidas o desconocidas.
También me da pena ahogar a mis amistades o parecer muy necesitada.
Me da pena a veces ser tan seria.
Me da pena que me descubran haciendo algo inapropiado.
Me alivia mucho poderlo hacer y gracias Claire, Capitana y Humming por sus confesiones, me siento más cercana y también más humana, las quiero.

Claire dijo...

Wow! No creí que nos pareciéramos tanto mis queridas aventureras. Me hicieron recordar vergüenzas que también comparto con ustedes como entrgar un trabajo mal redactado o con faltas de ortografía, no tener tema de conversación a veces. No cabe duda que como dice Robine, contra la vergüenza el mejor antídoto es la solidaridad. Gracias!

Ingrid dijo...

Yo también las quiero.

Marciana dijo...

Me tocaste el alma ¿sabes?...me jalaste en un instante junto a ti...cerquita....si, sé de la pena, me dan pena tantas cosas, me da pena caminar lento y cansarme rápido, me da pena no ir al ritmo de los otros, me da pena ponerme roja y torpe cuando hablo, me da pena decir, hablar de mi, me da pena llamar (lo hago con mensajes porque así no soy inoportuna), me da pena, a veces, ser...tengo una pena profunda, una vergüenza que me habita siempre...me da pena saludar porque no me van a reconocer y voy a incomodar al de enfrente, me da pena fumar como fumo, me da pena ser tan rara, vestirme extraño...me da pena ser tan clavada cuando escribo, cuando digo o cuando pienso, me da pena hablar bajito, me da pena llegar tarde y también llegar temprano, me da pena sentirme siempre fuera de lugar, vestirme elegante, invitar a la gente a mi casa...si, me dan pena tantas cosas...y me entristece decirlo...gracias por invitarme a compartirlo.