
El fin de semana pasado tuve una gran experiencia: Ir de shopping con mis amigas. ¿Les suena superfluo? A mi, ¡para nada! Un viaje a San Antonio muy planeado, con mucha ilusión, lleno de risas, consejos de belleza, opiniones sobre el mejor look, carreras contra el tiempo, aventuras en la interestatal 35 y 281, confesiones sobre la edad y sus estragos, equipo para custodiar el tesoro comprado. Rentamos una camioneta que a penas nos alcanzó para guardar nuestros preciadas compras. Una de nosotroas manejó (excelente conductora), a mí me tocó descifrar mapas (soy buena en eso) y la otra tiene una vista de águila para ver letreros e indicaciones. ¡Como unas verdaderas profesionales! No cabe duda que la organización, la planeación, el perfeccionismo, la asimilación y todas nuestras capacidades cognitivas, intelectuales y emocionales, no nada más se nos dan en nuestros consultorios, también se dejaron ver en medio de la excitación en los probadores y cajas. ¿Y lo mejor?? La amistad.. Gracias queridas amigas.